Sobre mí

Nací en Buenos Aires, desde chiquita me gusta inventar… Recuerdo cuando hacía “experimentos” con cualquier cosa en la heladera, mezclaba ingredientes y los ponía en el microondas para ver que pasaba… El día que me choqué con la cocina de verdad, algo en mí cambió.

Cuando estaba en la primaria era una chispa de felicidad hasta que empecé a recibir comentarios ofensivos en cuanto a mi peso y mi apariencia que lograron hacerme realmente mal.

Esas personas rompieron mi autoestima en mil pedazos, tanto que luego de unos años terminé con principios de anorexia y problemas hormonales. En ese momento pensé que no iba a poder salir jamás, que estaba destinada a seguir deprimida de por vida y que nunca pararía de pensar en calorías, macros o qué tendría que hacer para “quemar” lo que previamente había consumido.

Pero el día que mi mente dió un click fue cuando terminé de ver el documental “Cowspiracy”, desde ese día jamás pense en los alimentos y la industria de la misma manera… No sabía qué era ser vegano y empecé a investigar, informarme mediante videos, blogs, libros, etc. Además, me topé con una persona que logró ayudarme a recuperarme y a cambiar por completo mi alimentación: Vanesa. Una nutricionista la cual se le nota lo mucho que ama su trabajo. Su mente es abierta y está llena de energía positiva.

El cuatro de octubre del 2016, ya casi recuperada y llegando a un peso saludable, tomé la mejor decisión de mi vida: crear a Veganfitfluencer.

Realmente no sabía porqué lo hacía, pero decidí darle para adelante. Empecé a ver otras cuentas y a amigarme nuevamente con los alimentos, tanto que ahora mi deseo más grande es ser nutricionista.

No había muchas cuentas veganas en ese momento, así que me inspiraba con no-veganas y buscaba reemplazos de los productos de origen animal y las hacía.

Obtuve los conocimientos suficientes informándome en internet (a veces con fuentes confiables, otras no tanto) y comencé a crear mis propias recetas. Esto logró que yo sea una persona diferente.

La cocina me apasiona muchísimo, siento que allí descargo todo. Es mi escape, lo que me hace verdaderamente feliz.

Compartir, fotografiar y “arreglar” mi comida para que se vea más linda estéticamente me curó. Ya no existe el “no comer”, ni tampoco el “me voy a matar en el gimnasio para bajar esto”, existe el “comer para sentirse bien, ser saludable, ayudar a mi cuerpo, vivir mejor”. Además, adoptando este estilo de vida no sólo me ayudo a mi misma, colaboro para que el mundo sea mejor. Sustentable y consciente.

Como a veces digo, no hay mal que por bien no venga…

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